Existen 3 maneras distintas de hacer merengue, y creo tener entendido que los merenguitos pueden hacerse con todos, pero yo esta vez me he decantado por el merengue italiano. Por si no lo sabéis, os voy a explicar cuál es cada merengue y como se hace cada uno:
- Merengue básico o francés: Es el más sencillo de hacer, ya que solo es necesario montar las claras de huevo y azúcar a punto de nieve duro. Yo sobre todo utilizo este para añadir en preparaciones como bizcochos y bollos para que salgan más suaves y esponjosos, aunque también es muy común hacer los merenguitos con éste, porque por lo visto se secas más fácilmente.
- Merengue italiano: Se realiza con almíbar en vez de con azúcar sola. Quizás lo más complicado es averiguar el punto exacto del almíbar que se necesita (si tienes termómetro para ello no hay ninguna complicación), ya que es necesario que alcance los 120ºC o el llamado punto de bola flojo-medio. Además, hay que añadirlo a las claras de huevo ya montadas en forma de hilo, porque si no pueden cocerse. Este merengue queda muy duro y brillante, perfecto (creo yo) para hacer los merenguitos.
- Merengue suizo: Es igual que el merengue básico, solo que el recipiente donde las montemos deben estar al baño maría sobre un cazo a 60ºC. Queda también bastante duro y es ideal para decorar y rellenar pasteles.






























